Respuesta corta: la mayoría de los ensayos duraron entre 8 y 12 semanas, y ese es el plazo sobre el que hay datos sólidos. Hay un estudio de 12 meses, y lo vamos a mirar de cerca. Pero conviene saber qué demuestra y qué no, porque en esto se exagera mucho en las dos direcciones.
De dónde sale el «tres meses y descansa»
Esa regla que circula por todas partes no viene de un ensayo que probara ciclos frente a uso continuado. Viene de otro sitio mucho más simple: casi todos los estudios duraron entre 8 y 12 semanas, así que a partir de ahí se acababan los datos. «No hay evidencia más allá de tres meses» se transformó por el camino en «hay que parar a los tres meses», que no es lo mismo.
No es una mala regla práctica. Pero sepamos de dónde sale.
Qué añade el estudio de 12 meses
En enero de 2026 se publicó un estudio observacional de 12 meses con 191 adultos sanos que tomaron 300 mg de extracto de raíz dos veces al día. Se les midió función hepática, función renal, tiroides, cortisol, testosterona, perfil lipídico y creatina fosfoquinasa.
Resultado: ningún efecto adverso grave, y un 9,4 % de efectos adversos leves.
Ahora la letra pequeña, que importa igual: era un estudio observacional, sin grupo placebo, con 191 personas. Con esa muestra no se detectan efectos raros, que son justo los que preocupan aquí. Es una buena señal, no un certificado.
Lo que sí hay que tomarse en serio
Se han descrito casos de daño hepático de distinta gravedad asociados a suplementos de ashwagandha. No son frecuentes, pero existen y están documentados.
La reacción de los reguladores europeos ha sido desigual: Dinamarca la ha prohibido en complementos alimenticios, y Francia, Alemania y Países Bajos han emitido recomendaciones para restringir o evitar su consumo, sobre todo en población vulnerable. En España se vende con normalidad. La EFSA no ha autorizado ninguna declaración de salud para la ashwagandha, y no existen estudios toxicológicos suficientes para fijar un nivel de consumo seguro.
Te lo contamos aunque vendamos ashwagandha, porque es lo que nos gustaría que nos contaran a nosotros.
Una pauta razonable
Con lo que hay sobre la mesa, esto es lo que tiene sentido:
- Date al menos 8 semanas seguidas antes de juzgar. Por debajo de eso no estás evaluando el producto, estás evaluando el ruido. Lo desarrollamos en cuánto tarda la ashwagandha en hacer efecto.
- Un ciclo de unos tres meses y una pausa es una decisión prudente. No porque esté demostrado que haga falta, sino porque es el terreno donde hay datos y porque una pausa te deja ver cómo estás sin ella.
- Si decides seguir más allá, hazlo con un análisis de sangre de por medio. Un control de función hepática una vez al año no le sobra a nadie que tome suplementos de forma continuada.
- Para inmediatamente y consulta si aparece cansancio inusual, orina oscura, coloración amarillenta en piel u ojos, dolor en el costado derecho o náuseas persistentes.
Quién no debería entrar siquiera en esta conversación
Embarazo, lactancia, patología tiroidea, enfermedad hepática, enfermedades autoinmunes, cirugía próxima y medicación sedante, antidiabética, antihipertensiva o inmunosupresora. Ahí la duración es irrelevante porque la respuesta previa ya es no, o consúltalo antes. Está detallado en quién no debería tomar ashwagandha.
Cómo lo hacemos nosotros
La Ashwagandha ZENLY es de 90 cápsulas y la pauta es una al día: el bote dura exactamente tres meses, que es el ciclo completo del que hablamos aquí. Está pensado así a propósito. Cuando se acaba, tienes un punto natural para decidir si sigues o paras, en lugar de encadenar botes sin pensarlo.
Y si sabes que vas a hacer ciclos largos, el pack de 3 botes sale a mejor precio por cápsula. Pero antes de comprar tres, léete esta página entera.
Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada y de un estilo de vida saludable. No superar la dosis diaria recomendada. Consulta a un profesional sanitario si estás embarazada, en periodo de lactancia, tomas medicación o tienes alguna patología. Este artículo es información general y no sustituye el criterio de un profesional sanitario.